Las pitayas: bocados llenos de color y esfuerzo

Las pitayas
3,524 vistas

Las pitayas: bocados llenos de color y esfuerzo

Unos días antes de que terminara la temporada de pitayas en Jalisco, México
(aproximadamente finales de abril, mayo y principios de junio), tuve la fortuna de
disfrutar de esta colorida y sabrosa fruta en su mercado tradicional: la plaza de
las Nueve Esquinas, en Guadalajara.

Me siguen sorprendiendo, después de tantos años, tanto su textura como sus
sabores y sus vivos colores: rojo, blanco, amarillo, magenta o fucsia…, que van
relacionados. Muchas veces he pensado que la fruta, según su color o su sabor,
tiene su “personalidad”  y las pitayas no son la excepción.

Me comentaba Aurora, la chica que entrevisté en uno de los puestos, que la
recolección de estos frutos cactáceos es un trabajo muy arduo y laborioso.
Pasan las madrugadas de dos duros meses escogiendo las frutas a cortar; se
ayudan de unas lámparas que se ponen en la cabeza para ver si brillan; si es
así, están listas para ser recolectadas; luego les quitan las espinas, las
seleccionan por tamaños y salen muy temprano desde Techaluta, Amacueca,
Cofradía o Sayula hacia a la ciudad, para venderlas durante el día,
completamente frescas.

Una sorpresa para mí fue conocer que la flor de la pitaya, que es color morado,
también está a la venta y sirve para hacer un té con propiedades que
disminuyen el colesterol y controlan los niveles de glucosa en la sangre.

¡Qué regalo para la vista, el gusto y el cuerpo son las pitayas, y qué admiración
merece el trabajo de todos los que participan para acercárnoslas cada año!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *